Los telómeros son de gran interés científico desde que se hizo sinónimo de “reloj celular”. En los últimos años han sido el centro de numerosos estudios relacionando distintas enfermedades, como en este caso la obesidad, con su acortamiento precoz.

Los telómeros son secuencias repetitivas de DNA no codificante [5′-(TTAGGG) n –3′]. En cada división celular, y por lo tanto, en cada replicación de DNA, estas secuencias repetidas se van perdiendo ya que la DNA polimerasa no puede replicar el cromosoma completo.  Cuando la longitud de los telómeros, llega a un punto crítico (Límite de Hayflick) que es cuando las secuencias repetitivas se han acabado, comienza a perderse secuencias codificantes, la célula comienza a fallar y entra en apoptosis.

En estudios realizados por la universidad de Utah relacionan el índice de  masa corporal (IMC) y el índice de cintura/cadera (ICC) con la longitud de los telómeros, considerando las medidas de la OMS para realizar la clasificación, un peso normal (<25Kg/m2IMC; <80cm ICC) y obesidad (≥ 30.0 Kg/m2 IMC; ≥ 88cm ICC). Por otro lado, la longitud telomérica se mide con el índice de longitud telomérica (T/S, Tàtelómeros y Sà gen de copia única). Este índice se realiza con varias PCRs a la cual le añadimos el primer T o el S para cuantificar la cantidad de ambos en el DNA. Uno de los resultados principales fue que la longitud de los telómeros es inversa al IMC y el perímetro de la cadera. Por lo tanto, las personas que sufrían obesidad tenían los telómeros ligeramente más cortos 1.29 T/S que las personas con peso normal 1.34 T/S (Fig.1).

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Figura 1. Relación entre las medidas antropométricas y la longitud de los telómeros

Otro parte del análisis relacionaba la ganancia o pérdida de peso durante una década. Los resultados mostraban que la ganancia y la variación constante de peso acorta los telómeros (1.30-1.36 T/S), registrándose los más cortos en personas que eran y seguían siendo obesas (1.21-1.30T/S).

Por último, se sabe que los telómeros se acortan con la edad lo que no se esperaba encontrar era que la longitud telómerica de jóvenes con obesidad (<30 años) era la misma que de ancianos de 60 años sin padecerla.
Estos dos hallazgos sugieren que las consecuencias perjudiciales de la obesidad en los mecanismos del envejecimiento y la disfunción de los telómeros pueden ser particularmente importante en niños y adultos jóvenes.

A parte del peso, un estilo de vida saludable y una alimentación equilibrada mantiene también los telómeros sanos. Ya que el consumo habitual de ciertos alimentos o su deficiencia también puede marcar una diferencia en nuestros telómeros. En la Fig.2 pueden verse cómo influyen algunos nutrientes y sus carencias en la longitud de los telómeros.

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Figura 2. Las líneas continuas muestran el efecto del consumo habitual sobre la longitud de los telómeros y las discontinuas, su deficiencia.

Bibliografía:

  • Cawthon, R. M. (2002). Telomere measurement by quantitative PCR. Nucleic Acids Research, 30(10), e47.
  • Kim, S. et al., (2009). Obesity and weight gain in adulthood and telomere length. Cancer Epidemiology Biomarkers And Prevention, 18(3), 816-820. doi:10.1158/1055-9965.EPI-08-0935
  • Lee, M., et al., (2011). Inverse association between adiposity and telomere length: The fels longitudinal study. American Journal Of Human Biology, 23(1), 100-106. doi:10.1002/ajhb.21109
  • Paul L. et al. (2011). “Diet, nutrition and telomere length.” J Nutr Biochem. Oct;22(10):895-901. doi: 10.1016/j.jnutbio.2010.12.001.

    Autora: María Gómez Martín. Alumna de 2º de Biotecnología. Universidad Europea de Madrid.

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