Hoy en día sabemos que los genes contribuyen a la etiología de la obesidad de diversas formas. La obesidad es una enfermedad de origen poligénico y multifactorial cuyo tratamiento representa un desafío significativo. Además, en base al conocimiento actual, la obesidad parece ser el resultado final de numerosas influencias; genéticas, epigenéticas y ambientales sobre el individuo, lo que hace más difícil su manejo.

Es poco común que esta enfermedad esté asociada a síndromes genéticos identificables. No obstante, es importante identificarlos cuando estos síndromes con obesidad asociada están presentes, como en el caso del síndrome de Prader-Willi y de Angelman.

El síndrome de Prader-Willi se asocia con la deleción del cromosoma paterno 15q11- q13 en un 70% de los casos, en los restantes, se asocian con una disomía uniparental maternal de dicho cromosoma.

El síndrome de Angelman caracterizado por el retraso en el desarrollo, ataxia y con una capacidad lingüística reducida o nula, se asocia con la pérdida de un gen con la expresión materna en la región 15q11-13.

Esto puede deberse a que las señales de vinculación que influyen en la desinhibición y la susceptibilidad al hambre se han reportado en el cromosoma 15 (15q24-q25).

Desde el punto de vista de la genética de los trastornos asociados a la alimentación, podemos decir que en la actualidad hay varios genes candidatos identificados para trastornos de la conducta, incluyendo la anorexia nerviosa, la bulimia y la obesidad.

Basado en la información actual, no sólo el genoma humano sino también el metagenoma humano (material genético presente en los diversos microbios del cuerpo humano, bacterias Bacteroidetes y Firmicutes, fundamentalmente), contribuyen a nuestra capacidad para extraer las reservas de energía y su depósito en forma de grasa corporal.

Por otro lado no debemos olvidar que las influencias epigenéticas intervienen en la modulación de manifestaciones fenotípicas y la modificación de la capacidad de nuestros genes para responder a los factores ambientales, como el estrés, la dieta o el ejercicio físico, y otros relacionados con la obesidad, como la hiperglucemia, el estrés oxidative o la hipoxia.

La relevancia de todos estos procesos y sus respectivos papeles en el desarrollo de la obesidad requieren aún, por tanto, un mayor esfuerzo para entender su etiología

*Extraído de : Rita P. Raman, Genetics, epigenetics, and the metagenomics in obesity. International Journal of Nutrology, v.6, n.3, p. 89-93  (2013)

Autora: Patricia Hazen. Alumna de 2º de Biotecnología. Universidad Europea de Madrid.

Pin It on Pinterest

¡Compárteme!

Si te ha gustado, siéntete libre de compartir esta página.